miércoles, 19 de noviembre de 2014

Terapia Ocupacional en ELA

   La Terapia Ocupacional (TO) es la ciencia que evalúa las capacidades de desempeño de las personas en actividades básicas de la vida diaria y en las ocupaciones, e interviene cuando estas capacidades se encuentran afectadas por alguna enfermedad o circunstancia.
   Desde el servicio de la TO se pretende tratar y entrenar al cliente para adquirir las habilidades o destrezas pertinentes que maximicen el nivel de autonomía e integración en la sociedad desde el punto de vista físico, psíquico, social y laboral, teniendo en cuenta sus capacidades, intereses, estilo de vida y entorno en el que se desenvuelve.
   La TO trabaja en terapias individualizadas y adaptadas a las características de cada persona interviniendo en actividades con propósito y significativas para el cliente como método para conseguir sus objetivos:
  • Promover la salud, el bienestar y la calidad de vida.
  • Minimizar o prevenir el deterioro.
  • Desarrollar, mantener, mejorar o recuperar las destrezas para un desempeño ocupacional óptimo.
  • Compensar las disfunciones


   La Esclerósis Lateral Amiotrófica es una enfermedad discapacitante en la que el enfermo sufre una pérdida paulatina de sus habilidades como consecuencia del debilitamiento de sus músculos.
   Por este motivo, la TO interviene para ayudar al enfermo a mantener el desempeño de sus actividades de la vida diaria por el mayor tiempo posible, adaptando el entorno y promoviendo las capacidades que aún conserva. Además proveerá ayudas técnicas y enseñará su utilización al paciente y a sus familiares.
   Algunos de los recursos que ponen en práctica los terapeutas ocupacionales son la resolución de problemas en la utilización de las manos adaptando instrumentos como:
  • Utensilios para comer (engrosadores, rebordes para platos, vasos especiales...)
  • Instrumentos para escribir
  • Instrumentos para vestirse con autonomía (calzadores, abotonadores…)


 

 



    A pesar de que la ELA afecta a los músculos del cuerpo, existen ayudas técnicas que pueden compensar discapacidades que afectan a la movilidad:
   En las etapas iniciales, el uso de un bastón o muleta puede servir para evitar caídas, los andadores u órtesis también son útiles según las necesidades del cliente.
   Una vez que se ha perdido la capacidad de caminar, se utilizan sillas de ruedas manuales o eléctricas. Las primeras se clasifican según se utilicen para trayectos largos (ruedas grandes), dentro del domicilio (ruedas pequeñas) o para ambos (ruedas medias). Es recomendable que el modelo elegido sea reclinable, para disminuir la presión y evitar escaras en la piel. Las sillas eléctricas permiten mayor autonomía.

   Otra función afectada por la enfermedad del ELA es la comunicación. Es fundamental que el cliente acuda a un logopeda y, más adelante, podrá utilizar un dispositivo electrónico que sustituye el habla. En el mercado existen múltiples ayudas técnicas sencillas para facilitar la comunicación (tableros de pictogramas, alfabéticos…) y otras más sofisticadas como son los comunicadores, en los que se pulsa una tecla con alguna parte del cuerpo y permite una comunicación fluida. La elección de estos aparatos es personal y puede ser aconsejada tanto por el logopeda como por el terapeuta ocupacional.






   Es conocido que en la ELA también se ve afectada la toma de alimentos y bebidas, convirtiéndose en una actividad peligrosa y poco placentera por la existencia de riesgos de atragantamiento y aspiración. Una solución que propondría un terapeuta ocupacional es la implantación de un tubo gástrico o sonda gástrica.




   En conclusión, el trabajo de los terapeutas ocupacionales supone el tratamiento y formación del paciente de modo que alcance capacidades para realizar una vida normalizada así, como proporcionar las ayudas técnicas necesarias antes de que el deterioro de sus capacidades dificulte su aprendizaje.

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