La esclerosis lateral amiotrófica, más conocida como ELA, es una enfermedad neurodegenerativa,
progresiva e irreversible, que ataca a las neuronas motoras encargadas de
controlar los músculos voluntarios. Esta enfermedad se caracteriza por la
degeneración gradual y muerte de las neuronas motoras. Y afecta generalmente a
personas entre los 40 y 60 años de edad, aunque también afecta a personas de
mayor o menor edad, sobre todo a los hombres.
Las neuronas motoras son células nerviosas
del cerebro, que se utilizan como unidades de control y enlaces de comunicación
entre el sistema nervioso y los músculos voluntarios del cuerpo. Las neuronas
motoras cerebrales envían un mensaje a las neuronas motoras en la médula
espinal. En la ELA, ambas neuronas se degeneran o mueren y dejan de enviar
dichos mensajes.
Como estos mensajes no llegan a los músculos, no pueden llevar a cabo sus funciones, y se acaban debilitando, contrayendo y gastando hasta llegar a provocar atrofias.
Estas debilidades musculares generan un gran número de discapacidades. Pérdida de fuerza, capacidad para mover los brazos, las piernas y el resto del cuerpo, y además la pérdida de la capacidad de respirar sin ayudas artificiales, en este caso cuando fallan los músculos del diafragma.
A pesar de generar múltiples problemas a nivel motor, esta enfermedad no deteriora al enfermo a nivel mental (inteligencia, memoria…), ni a nivel sensorial.
